VIRGEN DEL CARMEN

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Figura femenina de cuerpo entero y en pie sobre base de mármol Calacatta con grabado. La representación de la mujer es joven con rostro sereno, finas facciones y cabello largo anaranjado con accesorios dorados. Posee brazos extendidos con las palmas de las manos abiertas sujetando del lado izquierdo un escapulario con bordados característicos del Carmelo y en el lado derecho sostiene al Niño Jesús. Ambos visiten ropaje y manto de color naranja con estéticos detalles de ribeteado en pasamanería dorada que sobresalta altamente en las respectivas prendas. Sobre la cabeza lleva una corona real de oro.

La figura del niño se adorna con accesorios de perlas y la virgen posee un par de pendientes elaborados en filigrana. El ropaje ha sido bordado a mano con hilos dorados y anaranjados. El manto es de seda y en la parte posterior tiene un bordado del escudo de la Orden del Carmen.

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Descripción

Según tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe cristiana, siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nube, que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios. Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII, con los Cruzados, aprobando su regla Innocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón.

El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y pueden esperar de la Santísima Virgen verse pronto libres del Purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.

En este día pidamos que se acreciente la devoción a María Santísima que es tan espléndida con sus devotos al prometer a los que lleven puesto su santo escapulario la eterna salvación y el alivio y reducción de las penas del Purgatorio.

Información adicional

Dimensiones 20 × 52 cm