Descripción
En la década de 1670 se produjo un gran avance. En la fábrica de vidrio de Müller, en Šumava, se inventó un tipo de vidrio que posteriormente se denominó cristal checo. Se trataba de un cristal de cal potásica perfectamente claro, ideal para el grabado y el esmerilado.
Además de los grabados ornamentales o figurados, el vidrio de cristal se decoraba a menudo con pinturas. En aquella época, este tipo de vidrio no conocía igual. Por ello, su fama se extendió rápidamente más allá de las fronteras checas, en parte gracias a los activos comerciantes.
A principios del siglo XVIII, el cristal checo era tan popular que empezó a presionar a los, hasta entonces, aparentemente intocables productores venecianos. En respuesta, los venecianos empezaron a crear productos que intentaban imitar el cristal checo. El cristal checo alcanzó su máxima popularidad entre las décadas de 1720 y 1740. Durante ese periodo, los productos checos no tenían rival en el mercado de la cristalería de lujo.







