Descripción
Es en la ciudad alemana de Dresde y en el pueblo de Meissen, en Sajonia, donde podemos hablar por primera vez en Europa de lo que es propiamente la porcelana. Dresde era una monumental ciudad barroca a la que llamaban la Florencia del Elba.
No es extraño que con estos antecedentes fuera en Dresde donde se uniesen todos los esfuerzos para averiguar la fórmula de la porcelana. A eso hay que añadir que Sajonia tenía las principales minas de Europa de hierro, cobre y de metales preciosos como el oro y la plata y de piedras preciosas y semipreciosas como amatistas, topacios y ágatas. Mientras que en China el descubrimiento de la porcelana fue un hecho natural, proveniente de los minerales que generosamente ofrecía la tierra, en Europa algunos creían que su obtención vendría a través de la alquimia. Los alquimistas creían que podían transformar el plomo en oro a través de una sustancia que llamaban la piedra filosofal, a través de la cual también podrían obtener un elixir de vida.




