Descripción
Fue en 1840 cuando Jules Vieillard (8 de junio de 1813 – 17 de septiembre de 1868), oriundo de París ya famoso como fabricante de porcelana, se asoció con David Johnston, quien dirigía una gran fábrica de loza en el distrito de Bacalan, que ocupaba a más de 700 trabajadores y producía 70.000 piezas por semana. Un poco superado por la dirección de la empresa, David Johnston se vio obligado a cederla a su socio Jules en febrero de 1845.
Apreciada por Brongniart, director de la Manufacture Royale de Sèvres, la cerámica bordelesa ganó medallas en varias Exposiciones Universales de París. Jules Vieillard trabajó entonces con pintores y litógrafos de Burdeos. Realizó algunas pruebas de cocción y, en 1851, presentó una patente. En 1852, Napoleón III, de paso por Burdeos, visitó la Manufacture, que empleaba a 800 trabajadores, y entregó la Legión de Honor a Jules Vieillard. Este último expuso entonces sus ideas sobre el tratado de comercio que debía celebrarse entre Inglaterra y Francia. En 1854, recibió la medalla de oro en la Exposición de la Sociedad Filomathic y en 1855 la medalla de primera clase en la Exposición Universal de París.
Vieillard se irá alejando poco a poco de la inspiración inglesa y creará nuevos modelos muy coloridos con motivos florales u orientales. Inventará múltiples modelos encantadores para servicios de mesa, lámparas, copas, relojes, candelabros, pilas de agua bendita, jarrones, frascos, saleros, bengalas o crucifijos. Maravillosa colección de extrema delicadeza y gran originalidad.



