PORCELANA FIGURATIVA DE CUERNAVACA

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Porcelana figurativa de dama recolectando rosas. La mujer con un vestido clásico del Siglo XX en color rosa, blanco y azul; se encuentra de pie junto a una columna enredada de flores, por encima, una cesta llena de rosas. Por la peculiar posición del cuerpo, la figura transmite feminidad y sutileza. Firmada en la parte posterior por Porcelana de Cuernavaca año 1987.

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Descripción

Con la llegada de exiliados españoles en la década de 1940, la producción local se fusionó con la famosa técnica valenciana. Fue en Cuernavaca donde el empresario don Manuel Suárez, visionario y dueño del Hotel Casino de la Selva, se convirtió en mecenas de esa oleada de republicanos: pintores, muralistas, arquitectos, escultores y ceramistas; unos asturianos y otros valencianos, que hicieron fama en México. Con estos últimos, montó dentro de su hotel un taller para elaborar delicada porcelana con materiales importados de España, además de una línea de vajillas. Frente a la escultura de Hernán Cortés cuyo autor es Florentino Aparicio se prepararon los primeros artesanos ceramistas de la ciudad, dirigidos por el maestro Valenciano Sebastián Aparicio hermano de Florentino, cuyos obreros trabajarían después en las empresas de don Jorge Borbolla Villamil.
Don Jorge, a mediados de los años cincuenta, se inició como ceramista comprando un pequeño taller. En 1967 fundó la fábrica Cerámica de Cuernavaca, y en 1970 Porcelana de Cuernavaca. Ambas daban empleo a setecientos trabajadores.
Cerámica y Porcelana de Cuernavaca exportaba a Estados Unidos y Alemania. Sus piezas adquirieron gran fama, y competían con los Capodimonte italianos y los españoles Lladró. También produjo vajillas y accesorios domésticos, piezas decorativas y coleccionables de la más alta calidad, como la línea Decor; la colección Perros campeones, que incluía al Galgo blanco de tamaño natural, se inspiró en los Champion Dogs de la Royal Doulton de Londres de 1815.
Las fábricas de don Jorge estaban en la cumbre de la prosperidad cuando se vieron afectadas con la llegada de productos cerámicos de Asia y por las continuas devaluaciones, a lo que se sumó una huelga de empleados sindicalizados.
En 1992, ambas fábricas cerraron sus puertas cuando su propietario recién había comprado nueva maquinaria alemana para dar nuevo impulso a sus empresas. Las circunstancias adversas por las que atravesaba el país lo impidieron.

Información adicional

Dimensiones 12 × 19 cm