Descripción
Edmund de Waal nos explica el descubrimiento de la porcelana en Meissen como si narrara una novela de
intrigas y aventuras basada en hechos reales. Augusto era un enamorado de las artes, los bellos objetos y
especialmente de las porcelanas. Reconocía que sufría la “enfermedad de la porcelana”, del oro blanco.
Acumulaba la principal colección de aquel momento en Europa. Se le contabilizan 35.798 piezas de
porcelana. Compraba piezas de la época del emperador de los Cielos, Kangxi, que le llegaban al puerto de
Amsterdam directamente de las factorías de Jingdezhen. Hay documentos que indican que los hornos de
Jingdezhen humeaban día y noche para abastecer los pedidos de Augusto.




