Descripción
La compañía se remonta a los inicios de la industria relojera de la Selva Negra. En 1822, el maestro relojero Johannes Schlenker comienza con la fabricación de relojes de madera. En 1855 «relojes de control de vigilante nocturno» son entregados en todo el mundo.
En 1883 Jakob Kienzle se casa con la familia Schlenker y se convierte en socio de la empresa, que ahora se llama «Schlenker & Kienzle». En 1897 es el único propietario y en 1919 la rebautiza como «Kienzle Uhrenfabrik KG».
Ya en 1903 la producción supera el millón de relojes. Se establecen filiales en Londres, París y Milán. En 1964 se convierte en una sociedad anónima. En 1973 Kienzle produce el primer movimiento de cuarzo y en 1989, la fábrica de relojes Kienzle es adquirida por la DUFA (Deutsche Uhrenfabrik).
La empresa entra en bancarrota en 1996. En 1997, la compañía es adquirida por el grupo Highway Holdings, Hong Kong, y la producción se traslada a China.
Ormolú
En cuanto al Ormolú, se refiere a la aplicación de bronce en una amalgama, finamente molido sobre un objeto. Los franceses denominan esta técnica «bronze doré», en español bronce dorado.
La fabricación del primitivo ‘ormolú’ empleaba un proceso conocido como dorure au mercure o dorado a fuego, en el que una solución de nitrato de mercurio era aplicado a una pieza de cobre, latón o bronce seguida por una aplicación de aleación de oro y mercurio. Luego el objeto era sometido a temperaturas muy elevadas hasta que el mercurio se quemaba y el oro permanecía adherido al objeto metálico.
Con el dorado aplicado, se bruñía la superficie presionando la capa de oro sobre los poros del soporte con la ayuda de una herramienta o bruñidor con una piedra dura en su extremo. Con este proceso se conseguía un baño de oro duradero, pero solo podía aplicarse a objetos pequeños por razones de manipulación y de resistencia al fuego.
A partir de 1830 la fabricación tradicional de ‘ormolú’ en Francia hubo de abandonarse porque la ley prohibió el uso de mercurio. Por lo tanto, otras técnicas fueron utilizadas en su lugar, pero nada supera la belleza y riqueza del color que el método original de dorado al mercurio tenía.







