Descripción
Santa Rita de Casia, cuyo nombre real era Margherita Lotti, quería ser monja, pero por obedecer a sus padres, tuvo que casarse. Al lado de su esposo sufrió mucho, pero ella se escudó mediante la oración a Dios. Tiempo más tarde, su marido decidió seguir sus pasos y convertirse al catolicismo. Sin embargo, años más tarde fue asesinado.
Según se recoge en los libros de historia católicos, Santa Rita descubrió que sus dos hijos estaban pensando en vengar el asesinato de su padre, por lo que, temiendo que fueran a cometer algún crimen, ella le suplicó a Dios que «se los llevara de esta vida» antes de que realizar una locura. Poco tiempo después de este pedido, ambos murieron.
Sin su esposo e hijos, Santa Rita se refugió en la oración, penitencia y obras de caridad. Tras ser admitida en el Convento Agustiniano en Casia, la vida de Santa Rita fue marcada por su caridad y severas penitencias. Según se cuenta, gracias a las oraciones de la religiosa numerosas personas tuvieron curas notables. Su oración siempre era la misma: «Oh amado Jesús, aumenta mi paciencia en la medida que aumentan mis sufrimientos».
La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo, pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.






