Descripción
Numerosas son las advocaciones que a lo largo de la historia se han ido fraguando en torno a la figura de la Virgen María como Reina y Madre de Cristo, muchas de las cuales dan nombre a gran parte de las imágenes titulares de las diversas hermandades y cofradías. En este sentido, la advocación de “Piedad” adquiere una connotación emocional para nuestra hermandad salesiana al ser el título que recibe nuestra amantísima titular mariana, cristalizando de esta forma la figura de María como madre compasiva y misericordiosa de sus fieles, dispuesta a servir a la causa de Dios.
Así, la piedad de María ha sido uno de los temas esenciales tratados en el seno de la Iglesia Católica y en los creyentes que, fruto de su fe por la Santísima Virgen, enriquecieron su figura con numerosas advocaciones, resaltando el carácter maternal y misericordioso de la misma, dando sentido así al título de “Piedad”.
Esto permite comprender el interés que el arte cristiano ha tenido por la representación de la compasión de la Virgen, incidiendo en la naturaleza piadosa de María, desarrollando como consecuencia esta advocación devocional que hunde sus raíces en las órdenes religiosas y que, en la Edad Media, concretamente hacia mediados del siglo XIV, eclosionó.
Por su parte, la Iglesia de Occidente trató dicho tema con posterioridad, contribuyendo a su total difusión por la Europa del medievo a partir del siglo X, siendo muy influyente para la introducción de la advocación de “Piedad” la traducción y edición de algunos homiliarios bizantinos, en los cuales ya se hacía alusión de manera implícita al título de “Mater misericordiae”, aplicado a María como madre misericordiosa y llena de piedad.







