Descripción
A la edad de 16 años entró a trabajar como aprendiz en el taller de orfebrería de Louis Aucoc, mientras proseguía sus estudios en la Escuela de Artes Decorativas de París. Estudió el Arte del Cristal durante dos años en Londres y al volver a París el 1880, el ambiente creativo que encontró empezaba a evidenciar nuevos aires. Comenzó a recibir encargos de las firmas Cartier, Boucheron y Destape, pero siempre sus creaciones fueron bajo el nombre de estas casas. No fue hasta el Salón de París de 1894 que expuso bajo su nombre. Pronto pudo abrir su propio taller y sus obras empezaron a ser nombradas y admiradas.
Sus creaciones eran singulares, diferentes a todo lo que el público estaba habituado a ver en los escaparates de París. Poco dado a utilizar excesiva pedrería y optando más por la utilización de formas naturales, figuras fantásticas o sacadas de la literatura. Flores, libélulas, mariposas, serpientes, cisnes y un repertorio de insectos y animales conformaban el mundo de Lalique.
Gran virtuoso en el tratamiento de los esmaltes, logrando transparencias que no se habían
conseguido. Los famosos esmaltes opalescentes, en tonos verdes y azules, característicos
de sus obras.




